El próximo domingo, 23 de noviembre, solemnidad de Jesucristo, Rey del universo, la archidiócesis de Toledo renovará su consagración al Sagrado Corazón de Jesús. Todas las personas, todos los corazones, van a ser puestos en el Corazón de Jesús, Nuestro Rey y Señor, la única esperanza del alma en estos tiempos de crisis económica y espiritual. Para que esta consagración sea eficaz es necesario que nos unamos muy de corazón a los sentimientos del Corazón del Señor.
¡Cómo desea Él esta consagración! Parece que oímos con más fuerza, si cabe, su lamento desde el árbol de la Cruz ¡TENGO SED! Sí, tiene sed de ser amado en primer lugar por ti, por tu corazón que tanto le necesita, por ese corazón pobre y débil que tantas veces le ha sido infiel, por ese corazón lleno de coraje cada vez que se ha levantado del pecado y haciéndose violencia a sí mismo ha lavado sus manchas en la Sangre del Cordero Inmaculado.

Tiene sed de ser amado en tantas almas de Iglesia, por sus sacerdotes, por sus religiosos, por sus seminaristas, por las almas que ya se le han consagrado y que le ofendemos especialmente. Por las de tantos jóvenes que no escuchan su llamada porque aún no han abierto lo suficiente sus oídos interiores o porque el mundo, el demonio y la carne no les dejan ser dóciles al Amor.
Tiene sed de ser amado por los que le han rechazado conculcando en sus vidas las promesas que un día hicieron en el Bautismo, por aquellos que jamás han oído pronunciar su Nombre Santo. Desea ser el centro absoluto de todas las familias, que Él mismo ha congregado y unido en el Amor por el Sacramento del Matrimonio.
Desea que los medios de comunicación también se hagan eco de su amor y pueda llegar a muchos.
Desea al fin, el amor de todos los seres de esta Creación que Él mismo diseñó en su Corazón antes de todos los tiempos y que el pecado y la soberbia del hombre le han arrebatado.
Vemos con dolor que los corazones, los medios, las sociedades, las instituciones,... están cerradas a su Amor. Pero para eso estás tú, para velar y guardar su Honor, para que con tu vida escondida y ofrecida, muchos descubran la grandeza del Amor divino encerrado en este Corazón que tanto nos ama y tanto es despreciado.
¿No has sentido muchas veces el desprecio que recibe Jesús en el Sacramento del Amor?
¿No te quema en las entrañas que el Amor que te da vida sea despreciado, pisoteado, ridiculizado, desperdiciado por tantos?
¿A qué esperas para ofrecerte y ser tú también VÍCTIMA VIVA como Él y sobre todo con Él?
No esperes un ángel del cielo que te susurre al oído lo que tienes que hacer. No pidas señales extraordinarias que te marquen el sendero a recorrer. Puedes apagar el móvil, que no te va a llamar por ahí el Espíritu Santo.
Por una vez, por una sola vez en tu vida, adelántate al Amor de Dios y OFRÉCETE. Sí, con valentía, para lo más difícil, para la entrega más extrema que te puedas imaginar.
Olvida tus proyectos, tus ilusiones y tus planes, y piensa en las ilusiones que tiene el Corazón de Jesús puestas en ti.
Hoy no eres tú quien reza, sino Él, quien te dice ¡EN TI CONFÍO! Él confía en tu generosidad y espera tu respuesta. Confía en ti y espera que te entregues del todo y para siempre a su Corazón.
No le dejes.
Acude el 23 de Noviembre a la Catedral de Toledo para unirte a la Consagración Diocesana. Puedes ver el horario en
www.sepaju.org